Historia en España
Cómo se nombraron, juzgaron y dejaron de castigar las relaciones fuera del matrimonio.
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Inquisición y «fornicación simple»: cuando opinar era delito
La Inquisición española, fundada en 1478 y abolida en 1834, no castigaba la fornicación en sí, sino la «proposición» de que la fornicación simple, la relación entre solteros, no era pecado, por contradecir la doctrina. Entre 1560 y 1700 tramitó 14.319 procesos por proposiciones, categoría que agrupaba distintos delitos verbales.
Ver la ficha →Bigamia y solicitación: los delitos sexuales ante el Santo Oficio
Además de las «proposiciones», la Inquisición española juzgó la bigamia, por atentar contra el sacramento del matrimonio, y la solicitación, cuando un confesor proponía relaciones a quien se confesaba: entre 1560 y 1700 hubo 2.790 y 1.241 procesos respectivamente. Los bigamos varones solían ser condenados a cinco años de galeras.
Ver la ficha →La barraganía: un concubinato tolerado en la Castilla medieval
La barraganía fue una forma de concubinato estable tolerada por el derecho castellano medieval, tanto entre laicos como entre clérigos. Las Siete Partidas exigían que la barragana fuera soltera y libre y que el hombre no estuviera casado. La Iglesia la condenó una y otra vez en concilios y sínodos.
Ver la ficha →Mujeres juzgadas por adulterio en la España de Franco
El Código Penal de 1944 castigaba con prisión de seis meses a seis años a la mujer casada que tuviera relaciones con otro hombre, mientras el marido solo cometía delito si mantenía una «manceba» en casa o de forma notoria. Procesos como el de María Ángeles Muñoz en 1976 movilizaron al feminismo hasta la derogación de 1978.
Ver la ficha →Del divorcio de 1932 al de 1981: una historia interrumpida
España aprobó el divorcio en 1932, durante la Segunda República, pero el franquismo suspendió los procesos en 1938 y derogó la ley en 1939. El divorcio volvió con la Ley 30/1981, en vigor desde el 9 de agosto de 1981, y la Ley 15/2005 suprimió la necesidad de alegar causa.
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